Monday, August 22, 2005


Hoy cada vez son más los empresarios que reconocen que la “ética es rentable”. En estos momentos en los que la sociedad tiene mayores canales de información, el comportamiento no ético de una empresa, de ser transmitido a la sociedad, puede derivarse en la pérdida de confianza de la empresa, sus productos y servicios, así como generarse un costo económico y de posicionamiento en el mercado que pueden llegar a ser difíciles de superar.


Realizar contribuciones significativas a favor de las comunidades, el cuidado del entorno y la sociedad en general, proporciona beneficios en términos de lealtad de los consumidores y de buena percepción de éstos acerca de la calidad de los productos e imagen global de la empresa.

La conclusión de que la responsabilidad empresarial tiene más peso en la mente de las personas que las ganancias de las compañías, es apoyada por diversos estudios que señalan que los consumidores consideran que las compañías, además de crear empleos, ganar dinero y pagar impuestos, también deberían tener fuertes compromisos morales y centrarse en ayudar a la creación de una sociedad mejor para todos.


Algunos indicadores señalan que aquellas empresas responsables en temas ambientales, por ejemplo, están mejor administradas y, en consecuencia, se desenvuelven mejor en el mercado. Un alto nivel de responsabilidad social, además está asociado a altos niveles de motivación y de compromiso por parte de los trabajadores, mejora la lealtad de los consumidores y el rendimiento corporativo, el cual se refleja en el aumento de las ventas.

Lo anterior se explica porque el incremento en la lealtad de los consumidores, implica una menor propensión de éstos a buscar información acerca de otras marcas e impulsa un “boca a boca” positivo, lo cual mejora la posición de la empresa con respecto a su competencia y, por lo tanto, da como resultado una mejora significativa en el desempeño y ambiente de trabajo.

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